BELLEZA por (R)Esteban Vicente del Campo

                          Belleza           ®Esteban Vicente

Érase una vez un niño feo, muy feo, feísimo, el más feo del mundo…
al que nunca le gustaron las cartas de amor; de hecho, jamás le escribieron
ninguna, ni a él le pareció oportuno imprimir ese gesto con sus dedos.
El niñito, triste de las bromas pesadas de amiguitos de colegio, siempre malvadas,
espinas de ésas que quedan clavadas y ya de hombre surgen de maneras distintas y
espontáneas, como lanzas…decidió Huir al Más Allá, al Infinito, al centro más alejado
del mismo centro; ese ansiado lugar, en su diminuto pueblecito no significaba otro lugar
que una triste y desconsolada
montaña a novecientos noventa y nueve metros de  su aldea natal.
Sin pasos agigantados ni demora sin prisas, emprendió su particular viaje
a lo alto, a lo más alto de la solitaria montaña. Subió y subió y cansino, paró un poco y
prosiguió hasta donde el arriba pierde su debajo.
Hizo un vuelo rasante con sus ojos repletos de lágrimas y fijó la vista repentinamente
en una gran piedra, una enorme piedra blanca, grandiosa, sin motas de otros colores,
fina como la piel de los cisnes en la caída de los veranos…
Ya en la cima de la colina y después de agotar el cansancio de sus dos pies
tomó una segunda determinación: sentarse en la gran piedra blanca y de esa piedra no se
movería hasta que su cara no se tornase más bella que la más frágil de las margaritas…
El tiempo no se detuvo y las nubes fueron frotándose entre sí, cada vez más fuerte,
hasta que las luces de un cielo intempestivo dejaron paso al agua, en caída libre, a lo
bestia, el arrebato más puro imaginable.
El agua que parecía cristal se convirtió en sal, de la que empieza a herirte en la nuca
descubierta, de la que hace daño…mal. El niño inamovible, fiel a su Sentada, a su Piedra
Blanca, él siguió frío…igual…
Los días no cesan ni cuando mueren parientes cercanos, los días continúan…y algunas
noches él dormía, lo justo para soñar y no recordar lo soñado; de todas maneras él nunca
fue diestro en el arte de cerrar los ojos…
Por allí hubo de todo: ventiscas, remolinos de aire serrano, vientos que tumbaban
abetos viejos de treinta metros…pero él…fiel a su piedra enorme y blanca pegado, como
si de un barco noble y huérfano de patrón se tratara…a un muelle rancio amarrado,
atracado.
En la pequeña pedanía le buscaron y le volvieron a buscar y al final del final se le dio
por desaparecido, “rien de rien”, todo siguió igual, exactamente igual… ¿quién iba a
encontrar a un niñito pequeño, feo, feísimo entre la maravilla de un bosque silvestre
engalanado con cientos, quizás miles de bellos adornos  florales?
Él era y fue una sombra en un espejo, un algo en la nada más repleta; mojado,
empapado, dolido, removido, con sangre en codos y tobillos…
La nieve es curiosa, llena de fabulosos recuerdos, hermosa para jugar entre amigos,
haciendo bolitas para producir suaves impactos o simplemente para escupirlas contra
farolas y ventanas de las casas…todo juegos de niños, pero a él la nieve le había hecho
picadillo…
Llegó el amanecer de un día que podía ser cualquiera, pero debía de ser ése y no por
casualidad, sino porque el lector sé que lo requiere ¡ya y Ahora…!, y el niñito se alzó de
su maravillosa piedra blanca, también dolida, también castigada por los embates de la
intemperie, eso que llaman la Madre Naturaleza…
 
Como pudo, puso rectas las rodillas, ésas que habían sido sus mejores amigas y observó
la gran piedra blanca…
¡Ya no era tal Cosa!… ¡Era más que una Cosa!
Era una piedra hecha Mujer, una escultura blanquecina perfecta, con la más justa
de las razones para desear no ser ciego de ojos ni manco de brazos…¡Era la Escultura
perfecta, de la Mujer Perfecta, bella entre las bellas, entre sirenas y damiselas!
El niño siguió feo, feísimo y siempre feo pero
había esculpido con su ingenua sentada…
la Belleza más Bella entre
las Bellas…
 Imagen

Advertisements

2 thoughts on “BELLEZA por (R)Esteban Vicente del Campo

  1. Y la mujer perfecta, la mujer mas bella era igual que el, una mujer fea, feísima que había tenido los mismos problemas que él había tenido…

    • Gracias por el comentario Carmen, escribí este cuento corto surrealista hace muchos años. No es un cuento “autobiográfico”, si algo quería expresar era el hecho de que cualquier persona puede y es “artista” en alguna faceta de su existencia y “crear” algo hermoso. No creo que rematar el cuento con la creación de una escultura con forma de una mujer -podría haber sido un hombre-, “bella, la más bella” sea algo tendencioso. Todos tenemos una particular “percepción” de lo “bello”, si te relees el final de cuento, en ningún momento pongo adjetivos como: delgada, joven, esbelta, de ojos verdes, rubia, morena, alta, baja..etc…sólo digo: “bella”…cada cual que se imagine su prototipo de belleza.
      ¿Podría acabar el relato así como tu dices?, pudiera ser…pero sabes, es que lo he escrito yo y el principio y el final de cuento, me vas a permitir, supongo, que lo elija yo que soy el autor…
      Un abrazo afectuoso y gracias por leerme. Estaría encantado de poder leer alguna creación tuya.
      Esteban Vicente del Campo
      editor@nontie.es

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s